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Central Intelligence Agency · 81 pages · text from the file's own layer

This is a Central Intelligence Agency cable dated 14 August 1985 and sent to Washington. It forwards news clippings and magazine articles on Josef Mengele, released under the Nazi War Crimes Disclosure Act. The attachments include an Argentine magazine report on claims that Mengele lived in La Banda, Santiago del Estero, as Adolfo Gualterio Ascher, along with an interview with the judge investigating those claims. They also include a newspaper article on Mengele's protection in Paraguay and on past efforts to extradite him. The file has no UFO content.

  • p. 9 …Como en la Cooperative Al- godonera y en la escritura de compra de la finca este…
  • p. 58 …Washing- ton still maintains an Office of Defense Cooperation in Asunción, with a $50,000 an…
Jose Dominguez. "Su vecino durante doce afios. No puedo
equivocarme. El doctor Ascher es el criminal de guerra Josef
Mengele".
"On dia me regalO una perra preitada.
Volute a buscarla a la tarde siguiente. La neve a un
haiduo y la matt, tie an tiro."
(Noel Botvinik, farmaceutico.)
fotografiar." Entre el '47 y el '48
las visitas eran permanentes.
Por-lo general trataba de los
tecnicos alemanes que colabo-
raban en la construcciOn del
dique Los Quiroga. Todos rubios
y de porte erguido como Ascher.
Tendrian alrededor de 35 Mos.
Eta actividad social cesii
abruptamente en el '49. Ese
ario, precisamente, liege una
pareja de jOvenes (tendrian 230
24 arios). Era evidente que ve-
nian de Alemania. A la semana
desaparecieron tan misteriosa-
manta como Ilegaron. Se dip,
en ese entonces", quo eran los
hijos de Ascher. Dificilmente
pueda olvidarse Josè del dia
que le pidi6 a su vecino tres
azadas prestadas para segar el
algodOn. "Al rato volvià a bus-
carlas y se las IlevO a los gritos.
Cuando fui a pedide una expli-
caciOn estaba sentado en su
sillOn como si nada hub/era pa-
sado. La Unica explicackin me
la dio su mujer: 'Adolfo ya esti
otra vez con los nervios' ". Y
tampoco olvidare el final de la
relaciOn: "Un dia, creo que en
diciembre de 7958, desapare-
cieron de golpe. Regalaron al-
gunas cosas, malvendieron la
finca y se los trag6 la tierra.
Por que?".
Juana Villaba de Dominguez,
su cuhada, recuerda que Sara
"cada vez que paseaba en su
bicicleta Ilevaba un revOlver en
la cartera." La imagen mas clara
que tiene de Ascher es "cuando
pasaba por el portOn de ml finca
a caballo. Montaba erguido,
como un soldado." El otro re-
cuerdo' se lo debe a su padre.
Una tarde el duefio de la San
Fernando lo amenaz6 con un
revOlver al verb o pasar cerca de
su finca. Muy distintos son los
recuerdos que guarda de Maria.
El dia que se despidiO le regal6
un collar de perlas que alguno
de sus seis hijos deshizo. Tam-
bier) una carretilla y un zapin.
Ademas recibi6 un par de car-
tas, una foto de ella y •una en-
comienda con ropa, cigarrillos y
plata. (El dinero se extraviO en el
Correo.) En una de esas cartas
le comunica, precisamente, que
Adolfo Gualterio Ascher habia
muerto. Ella (como su cunado)
no creen esta versiOn. Porque
para ambos Ascher y Mengele
son una misma persona.
6Lo son? Rafael y Faustino
Carabajal asi lo creen. Los dos
fueron peones en la finca de la
calla 25 de Mayo. Rafa tiene 68
anos y Faustino 61. Los dos
tienen la tez oscura y la mirada
turbia. El primero trabajO nueve
arios. El otro casi cinco. Los dos
recuerdan el ritual del 12 de
octubre: "Ese dia el patrr5n nos
hacia bajar del alt/I/o una caja
de madera cerrada con tres
candados. Sacaba un uniforme
del ejercito alemen, y lo ponia
en el piso. Despues se echaba
a/ /ado. Cuando Ilegaba el me-
diodia uno de nosotros tenia
que agarrar una escopeta, Ile-
gar corriendo y caer sobre
uniforme. El decia qua recor-
daba asi el dia y la horn en quo
habia sido herido." TambiOn re-
cuerda Faustino algunas cos-
tumbres de su patron. A las 11
de la manana, por ejemplo,
subla al mirador de su casa y
con un largavistas miraba du-
rante una hora. Lo mismo hacia
al atardecer. quien espe-
raba? Jamas estaba en la casa
si alguien lo buscaba. Eso Si: 01
nunca lo vio armado. Lo que era
evidente es que no le gustaba
estar al descubierto. SOlo salia
al parque cuando era indispen-
sable. SegOn Faustino los tres
habitantes de la casa dormian
en la misma habitaciOn y cree
quo la pareja de jOvenes liege) a
la finca en el '52. Los recuerda
como de 19 anos y que 01 se
Ilamaba Klaus. Ella viviO ence-
rrada y 01 no hablaba una sola
palabra de espatiol. Rafael, en
cambio, no duda que su ex pa-
tren iba siempre armado.
"Usaba un revolver al cinto.
Todo el tiempo. Me acuerdo
quo la empuriadura era
blanca." Tambien recuerda que
recibia correspondencia de
Alemania. (En el Correo de La
Banda babia una casilla . a su
nombre). A diferencia de Do-
minguez, que sostiene que As-
cher "sOlo comia comida ale-
mana", Rafael Carabajal afirma
"que comia de todo. Inc/use, a
veces, la comida nuestra".
Tampoco dudan quo Ascher y
Mengele son una misma per-
sona los comerciantes Juan
Julio Fernandez y su mujer,
Otelia Rabellino que lo surtian
de fideos, yerba y azircar en su
local de la calla Espana. Ni el
jubilado ferroviario Rail! Jorge
Beltran (60), quo cuenta una
anecdota desconcertante. En
cierta oportunidad Ascher (al
que conoci6 casualmente en la
farmada Noel) le regale, un ca-
chorro de raza. Al dia siguiente
lo fue a buscar, le exigi6 que se
lo devolviera y delante' suyo le
administr6 una capsula. Un ins-
tante despues el cashorro moria
en medio de espasmos. "Le due
de todo. Y no sdlo eso. Casi me
voy a las manos". Luis Bernardo
Aguirre (71) lo trat6 en 1952, el
dia que Ascher decidi6 pintar su
finca. Si bien el trabajo no se
concrete> tuvo acceso a la casa.
Alli encontr6 una bandera ale-
mana y la foto de alguien vestido
de soldado. En la conversacien
que sostuvieron lo que mas le
Ilam6 la atenci6n fue que As-
cher, sin ningOn motivo apa-
rente, le dijo: "Yo soy amigo del
general PerOn". Iambi& re-
cuerda lo peligroso quo era
acercarse a la finca sin ser in-
vitado. "Hasta Sara, In mas
joven, era capaz de empunar un
arma - contra los intrusos".
LA OTRA CARA DEL
ESPEJO
e:,Pueden equivocarse la
veintena de testigos que con
distintas palabras contaron la
misma historia? La lOgica más
elemental dice quo no. Sin em-
bargo, el testimonio del Inge-
niero AgrOnomo Pedro Marcos
Guillen parece demostrar que si.
A los 65 anos recuerda rod ec-
tamente a Adolfo Gualterio As-
cher. El era director de la Esta-
den Experimental Algodonera.
Ascher. el major productor de
algocidn de la zona. • Recuerda
sus labios finos, los dientes
manchados con nicotina y la
resaca . de tabaco rubio que a
veces le quedaba en los labios.
Guillón evoca a un hombre cor-
tes, amante de la mirsica dasica
(especialmente Wagner), buen
jugador de ajedrez, que tenia
una sonrisa nerviosa y montaba
un alazán come muy pocos po-
dian hacerlo. No este seguro en
que ciudad Rade pero recuerda
quo Ascher habia nacido frente
a un rio. (i,EI Rhin tal vez?) En
cambio, esta seguro que era
expert° en deportes nauticos.
Incluso, quo tenia un yate. La
ciudad pudo ser Berlin o Ham-
burgo. EstimO profundamente a
este hombre detallista hasta la
obsesiOn, de risa fad!, que habia
side un alto empleado de la f a-
brica Schering, en Alemania y
que segt.in su propia confesiOn
un dia se habia do porque en
ml pais ya no se podia vivir
tranquilo". ConfesiOn quo le
hace pensar que Ascher era
judio-aleman. Tambiên recuerda
a su mujer, sobre la quo aporta
dos dates ineditos: le faltaba un
rinOn y que tenia disminuida la
visiOn de un ojo. (Al parecer era
un defecto de nacimiento). Esta
casi seguro quo el se fue pri-
mero y las mujeres despues. Lo
cierto es quo recibi6. desde
Montevideo, cuatro cartas. Dos
las conserva y dos se perdieron.
En una de alias Walter (asi Ila-
71

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